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Memoria de una puta triste

"...sólo me quedaba el dulce aroma de su corbata atada en mi cuello, recuerdo de esa noche como esclava de sus deseos. Fue una noche infinita, años de profesión y es triste encontrar que sólo uno de cada cincuenta clientes te trate como lo hizo él. No me llamó puta, a pesar de que había pagado por ello. Tampoco quiso destrozarme como lo hacen los demás. Me hizo sentir algo ahí dentro, además de lo ímplícito en el acto por supuesto. Me daba las gracias y me miraba, igual que un animal mira a una persona, igual que un niño abandonado emocionalmente que aunque nunca ha recibido amor, tiene todo el del mundo por dar. Y al mirarme derramaba lágrimas, y me besaba, y en esos momentos hubiera deseado ser alguien, para poder mantener una conversación, o ser alguien, para saber escucharle. Pero creo que me gritaba con la mirada que no hacía falta, que el simple hecho de que estuviera allí ya era un alivio momentáneo en la herida de su vida. Y cuando empezó a retirarme la indumentaria propia de las putas como yo, me preguntaba si era feliz, y yo no sabía qué contestar porque nunca me lo había preguntado, porque sólo conocía eso y mi vida era ser parte fugaz de la vida de otros. Y entonces me quedé en ropa interior, pero no me miró como un objeto, a lo cual estoy acostumbrada, me miró como antes, y él parecía sentirse aún más inferior, si volviera al ejemplo del animal, habría pasado de un perro abandonado a un ratón indefenso escondido en su agujero. Y él comenzó a llorar desconsoladamente y a pedir perdón mientras me miraba a los ojos y me sujetaba firmemente no recuerdo de dónde. Entonces dí mi primer beso. Mi primer beso de verdad, envuelto en lágrimas y con sabor a wishky escocés. Le dí la mano y empecé a besarle y a quererle como nunca antes a nadie... y al terminar, me dijo que se iba de la ciudad, me recomendó un par de libros, me dio un beso, una rosa llena de lágrimas y su corbata con olor a colonia francesa. Y ahí me quedé, en la cama del hotel, pensando si mis veinticinco años habían llegado a llenarse por fín. Cogí la rosa, me la metí en el sujetador y me tomé la caja de pastillas para dormir que me recomendó una compañera y entonces llegué aquí, donde curiosamente estaba él, esperándome para entrar en un paraíso etéreo..."
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3 comentarios

SRC· -

Weno.. si t dijo qm ha emocionado tanto qhe llegado a llorar sin importarm (x una vez) los convencionalismos?
La historia x si misma tiene la virtud de x lo menos a mi meterme en el papel, sentirlo en mi piel.. y k m haya llegado a doler como si fuera yo misma..tb es verdad q esos sentimientos m han recordado a cosas d mi pasado..
Xo gracias por escribir tan bien como lo haces :)

Hietala -

mmm... que decir... como es normal, tengo por costumbre el admirarte de esta manera. ¡Pero DIOSS!!!! ¡Me encanta como lo expresas!! Cada nuevo texto me descubre nuevos sentimientos plasmados en profundos relatos....

iReYaNiL -

qué pasadisima nena!! Ponerse en esa piel.. la verdad es que es una situacion que a veces tambien la he pensado.

Unbesinn
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