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FoREvER yOUnG

FoREvER yOUnG Pocas veces tengo esta sensación, es una situación fortuita, casi impredecible. Sucede cuando me encuentro en una burbuja durante mucho tiempo, durante varios días infinitos, y me aislo aunque esté con mil personas alrededor. La radio me acompaña por las tardes, trasportandome a cualquier sitio más allá de la realidad, no, no quiero desestabilizarme. Leyendo el diario de C. que antes se llamaba el de Rachel, alcanzo el límite de incomprensión comprendida de mi cabeza, esos artículos en los que tanto se repite la palabra follar, sin entrar apenas en un terreno obsceno, tratando el tema como una forma de vida, y dando pinceladas sobre todo lo démás partiendo de esa base. No creo que me marque de por vida, supongo que me influye, que me ha influido, que han sido lecturas decisivas en mi mente y en mi vida, pero no por eso han sido importantes.

Me gusta mi habitación por la tarde, me gusta mirar por la ventana y ver ese edificio, y mirar hacia el cielo y verlo todo de color azul invierno; porque el cielo no es del mismo color en invierno, no, el azul es mucho más bonito, más sorprendente, más carismático. El cielo en invierno huele distinto, huele a frío, las nubes son más poéticas y el sol nos mira como engañándonos con su claridad. Y el cielo a veces se oculta tras una capa de niebla espesa y húmeda, haciendose de rogar, sometiendonos a la angustia vital de su ausencia. Y cuando la señal horaria de la radio da las siete se nota como el color va cambiando, y se mezcla con naranjas, rosas y oscuros, y poco a poco aparece la luna, que casualmente está preciosa esta noche. La luna llena, iluminando el cielo nocturno, como un círculo de queso perfecto pegado a la esfera estelar. Qué extraños secretos oculta ese astro, quien sabe si no será la culpable de mi locura.

Mientras aparecía, he entrado en el boulevard de los sueños rotos, en una calle paralela, yo sola, porque esta tarde he caminado sola, he estallado en un universo de guitarras y de soldaditos de juguete, mientras Luka me decía que no preguntara sobre su vida y sus problemas, y la sombra de la luna nos lleva, lejos, al otro lado; me cuentan que la rutina ha sido más y más fuerte, y me preguntaba si se han ido la ilusión y las ganas de verte, confusa, porque realmente y paradojicamente te necesito como a la luz del sol en este invierno frío. Y la musica, es esto, esta musica por quien vivo que me da fuerza, valor y realidad; estoy sorprendida por lo que una sucesión melódica es capaz de proporcionar. Quiero ser siempre joven, para poder disfrutar de estas grandes diminutas y transparentes cosas. Al igual que disfruto de leer, de sumergirme en el mundo de las letras, no de las páginas, sino de las frases, de los proverbios, de las rimas y leyendas de Bécquer, de Rubén Darío y su sonatina, o de poemas eróticos que escribe la gente de a pie sin más objetivo que alimentarse de sus propios deseos y experiencias.

No sé quién habrá inventado la felicidad, porque esa palabra es etérea, no existe, son rasgos de una actitud de metamorfosis, no es una situación, no es suerte, no es acción, es búsqueda sin encuentro. Es disfrutar del camino propuesto sin preguntar cuánto queda para llegar al destino. Esta tarde también me ha satisfecho un estuche, sí, un simple y estúpido estuche transparente de los de un euro. Y me satisface ahora escuchar una canción en la que he pensado hace escasos tres minutos. Y te hace pensar dos veces, porque... hoy es otro dia más para nosotros en el paraíso, en este lugar donde renegamos cada día, yo la primera, sin pensar que otros anhelan nuestro puesto. Pero realmente eso se llama felicidad relativa, como la de Lázaro de Tormes, felicidad ya pasada, ya vivida, ya comprendida para nosotros que tenemos la suerte de estar un nivel por encima, y otros muchos por debajo de toda esa gente, no podemos sentirnos culpables por eso... solo incomprender la situación y seguir nuestra rutina de infelicidad acumulada y búsqueda llena de objetivos absurdos.

Ahora solo espero que mañana amanezca despejado. Y que viendo amanecer pueda ver los últimos momentos de luna llena que quedaran de la noche, y empezaré otro día de pesada rutina donde me aislaré en mi burbuja social para tratar de comprender al resto del mundo, mientras escucho repetidamente la palabra loca pronunciada o evocada en el ambiente, y mientras alimento mi cabeza para un supuesto alcanzar la "felicidad" de la vida con trabajo, dinero, estudios y... y...

Forever Young, I want to be forever young...
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